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He vuelto al número 1, de la calle Águila Real, uno de mis rincones preferidos. Sin duda alguna, hay otros mucho más bonitos, con un paisaje soberbio, o una arquitectura rica y diversa, como a mi me gusta; con todo, mi suerte es esta y me encuentro bien en ella. Me quedan unos días por delante y quiero disfrutarlos ¡a tope!

La última vez que pase unos días aquí, madrugué y terminé lo que tenía pendiente, un par de cursos de cocina, y preparar una serie de nuevos menús que han tenido muy buena aceptación. Hoy, excepcionalmente, me he levantado tarde; entiendo que lo necesitaba, pues no ha habido nada diferente al resto de días. No quiero dejar de levantarme pronto, hacer mis cosas, leer, concretar nuevas ideas, ver a las personas que aprecio en estos lares y, preparar comidas sencillas y de la temporada, una sobremesa tranquila y sin prisa una buena siesta; tras la misma y terminando de leer un rato, volver a la calle a dar un paseo o hacer alguna salida por los alrededores.  Todo sin prisa y con orden…¡maldito orden!, ¡bendito orden!

Como te contaba, esta mañana he cogido el ritmo tras una refrescante ducha y un desayuno consistente; he llegado a tiempo a la plaza del mercado para comprar lo que necesitaba y saludar a mis proveedores favoritos y algunos amigos -los sábados se juntan productores y comerciantes varios para ofrecer sus productos, la mayoría son de la Comarca del Somontano-. Nada tiene que envidiar este mercado a los franceses o daneses, que son los que recuerdo ahora mismo, como los más cuidados en todos los sentidos; las paradas están ordenadas, todo lo que venden, bien colocado y la gran mayoría cubiertas por toldos blancos y estantes de distintos tamaños y a diferentes escalas.

Tras unos encargos, he comido con varios amigos en una terraza en Huerta de Vero, bajo unos plátanos de sombra, que junto con las mesas y sillas, los manteles blancos y las paredes algo desconchadas pero bien mantenidas, dan un toque muy particular y, resulta acogedor. Martín y su mujer, Lourdes, nos atienden muy bien. Merece la pena eches un vistazo a su establecimiento: El Lagar del Vero

De aperitivo, una copa de vino del Somontano, de Bodegas Lalanne  -San Marcos Blanco-, y acompañando a la ensalada de tomate rosa y a las chuletillas de cordero lechal, un rosado de la misma bodega; han gustado a todos. Tras la sobremesa, divertida, entretenida, interesante -hoy, entre otros amigos, Beltran ha invitado a María, una escritora y profesor de literatura de la UCM, que nos ha contado su estancia en Boston, donde ha participado en un congreso-, Javier, nuestro enólogo favorito de estas comarcas, nos ha regalado unas botellas de vino para que las catemos y le demos nuestra opinión.

Antes de volver a casa, me tomo un café y me despido de todos; mientras lo bebo sorbo a sorbo, pienso lo que me queda de día y me gusta; soy una afortunada.

Te dejo con una ensalada, que espero te guste.

Ensalada Templada Con Huevos Escalfados y Tomates Rosas

Ingredientes, Medidas y Cantidades

lechugas varias

6 huevos

3 tomates rosas grandes

agua, vinagre

100 gr. de aceite de oliva

25 gr. de vinagre

sal y pimienta

Modo de hacerlo:

Lava la lechuga, sécala y trocéala con las manos, o córtala con un cuchillo de plástico.

Pon a cocer el agua junto con un chorrito de vinagre y una vez que rompa a hervir escalfa en ella los huevos. No dejes de hierva fuerte ya que debes, con la ayuda de una espumadera, ir envolviendo la clara sobre la yema.

Una vez que estén listos, con la ayuda de la espumadera de nuevo, colócalos en un cacharro con agua fría y recórtale las barbas. Mantenlos en un sitio templado.

Pela los tomates y córtalos en rodajas. Colócalos en una fuente amplia, si es blanca mejor sobre la cama de lechuga que habremos hecho en el fondo.

Prepara la vinagreta con el aceite, el vinagre, la sal y la pimienta. Si se quiere se puede añadir un poco de mostaza o un chorro de vino tinto.

Riega con la vinagreta la lechuga y el tomate y coloca sobre los tomates los huevos escalfados.

Buen verano. Continúo.

2 respuestas a “Un día de Verano”

  1. Tomás, tienes el tomate rosa muy cerca de nuestra querida Terraferma, en Barbastro. te recomiendo el almacén de fruta «La Nueva Frutería», camino de Francia, un poco más arriba del cuartel de la Guardía Civil o bien en la Frutería de Pablo Mur, la del Vero, en medio de la ciudad, en la calle mayor.
    Con todo, nosotros tenemos un proveedor particular, Eugenio; buen amigo y todo un personaje que vive en Coscojuela de Fantova y que nos provee de productos de calidad, todos de su huerto. Cómo el dice, todo lo suyo es ecológico y solo contiene cariño y 60 años de experiencia.
    Continúo

  2. tomae dice:

    Esos tomates tienen una pinta estupenda C. aunque me pregunto si tendrán ese sabor a tomate, que casi olvido…vamos, que no sean de «camara» y si de mata. Saludos!!! Por cierto has convertido «un día de verano» en algo encantador…