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Salí el jueves de Madrid poco antes de las 12 del mediodía y, tras una parada llego a Longarela sobre las 4,30 de la tarde; llueve algo y el ambiente “huele” a limpio.

En casa Cortón me encuentro con Maribel y Marisa, las propietarias de la casa rural, y tras saludarnos y dejar mis cosas en la habitación, me enseñan la casa y los alrededores.

Longarela la forman 3 casas, Cortón, Murias y Palleira; Murias está a unos pasos de la puerta de entrada a Cortón, es ideal para un familia; en la Palleira, donde está la cafetería y uno de los comedores, lo separa de la de Cortón un patio empedrado; en la estancia principal está la lareira y tiene el fuego encendido; allí mismo me tomo un café cortado y dedico el tiempo preciso para organizar mi estancia.

Al rato, poco antes de la cena, tras una agradable charla regreso a casa Cortón y, para hacer boca, me tomo un Ribeiro acompañado de un poco de salchichón de la matanza y de unas aceitunas. Más tarde, ya en el comedor -acogedor y con un mueble de castaño maravilloso- ceno una sopa caliente y un pudding de cabracho con langostinos y de postre una mousse de limón con nueces.

Al día siguiente me levanto pronto y tras el desayuno me acerco hasta Lugo que dista de la casa 18 kilómetros de buena carretera, local o la misma A6 por donde vine de Madrid. Quiero conocer la muralla, la plaza mayor y el casco histórico; sin dejar de entrar en la magnífica catedral; donde entre otras imágenes, está la de la Virgen de los Ojos Grandes, patrona de la ciudad.

Regreso a Longarela y directa me dirijo a la cocina donde Marisa está preparando un Pulpo a la Gallega que, sin exagerar es el mejor que he probado. Como siempre, en cualquier fogón que entro, he aprendido varias cosas nuevas y en este, es el secreto de un gran plato como el Pulpo; su cocción, su aliño, ambos muy importantes para bordar el plato.

Para la noche hemos preparado una merluza en salsa verde con alcachofas y, probado un godello, de Godeval; de postre yogurt griego con crema de higos casera.

Antes de acostarme, en la sala de estar del primer piso, escuchando un poco de música, preparo una receta y continúo con dos textos que estoy preparando para el blog.

Todo antes de complicarse la semana que me ha impedido escribirte con regularidad.

Tras otra buena noche -las habitaciones son amplias, luminosas, la cama cómoda y con todo lo necesario para encontrarse muy a gusto, lo mismo que el cuarto de baño- bajo a desayunar no sin antes ver por una de las balconadas que la noche ha sido fría. Antes de salir de la casa para conocer los alrededores, preparo un “Fondant” ya que a las dos, Marisa y Maribel, les encanta el chocolate.

Tengo varias alternativas y elijo regresar a Lugo y recorrer la muralla por el adarve en sus diferentes tramos como el del paseo de los Canónigos o el Reducto de Mª Cristina, en total algo más de 2 kilómetros; original y muy interesante. Vale la pena.

Sin dudarlo, vuelvo a comer a Longarela ya que Marisa va a preparar unos Grelos con Zamburiñas y Gambas y otro plato que es una receta simple como su cocina, pero suculenta y rica, los Callos.

Tras la comida y una buena y agradable sobremesa, aprovecho antes que oscurezca, para dar un paseo por los alrededores de Longarela y al regresar me siento delante del hogar, justo debajo de la escalera.

Amanezco y me organizo para salir sin prisa hacía Madrid. Desayuno y entre una cosa y otra, dejo pasar el tiempo hasta las 11, y me pongo en camino de vuelta a casa.

Han sido tres días completos y muy agradables.

Continuaré contándote; te dejo con las recetas de los Grelos con Zamburiñas y Gambas, y los Callos al Estilo Longarela.

Covadonga


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