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I.

En el último tramo del viaje, viniendo desde Barbastro, en la Comarca del Somontano, donde he estado impartiendo un curso de cocina, dejo a mi derecha Aler, un pequeño pueblo de 25 habitantes con una Iglesia majestuosa, y tras un repechón avisto Benabarre, y su castillo que se alza dominando la que fue capital condal de la Ribagorza.

Aquí he quedado con Pepe y Paloma, de Casa Salas, -con quienes mantengo algo más que una entrañable amistad; él médico de formación y dedicado desde hace muchos años a la Administración de Colegios de Enseñanza, y ella, Madre de 7 hijos, Profesora y Terapeuta Familiar-, juntos vamos a hacer el plato principal, Arroz Caldoso con Perdices y el postre, un Bavarois de Chocolate.

Como he llegado a buena hora, me proponen dar una vuelta, ver algo de arte y arquitectura de la zona; sin poder evitar subir al castillo para disfrutar de las vistas que desde allí se contemplan.

 

Calle del Arco

Llegamos hasta San Medardo, un lugar agradable y con leyenda incluida; pasamos por las ruinas del Convento de Linares. De nuevo en el pueblo, justo antes de enfilar la calle Mayor, me indican el lugar donde estuvo el Convento de Agustinos Descalzos, cuentan que este monasterio llegó a tan alto prestigio por la categoría de los frailes y su santidad, que los síndicos de la Ribagorza llegaron a pedir al rey de España que Benabarre fuera una diócesis. Años después de la desamortización de Mendizabal fue cárcel del partido judicial, en uso hasta 1974. Seguimos por la calle Mayor, donde algunas casas lucen su blasones, hasta llegar a la Iglesia Parroquial dedicada a Nuestra Señora de Valdeflores, de estilo Neoclásico.

Han pasado las horas sin darnos cuenta, les agradezco el paseíllo cultural y nos vamos directamente a comprar el chocolate que necesitamos para hacer el postre, ya que en Benabarre, se hace uno de los mejores chocolates para repostería, los de Chocolates Brescó, Artesanos Chocolateros desde el siglo XIX.

En la chocolatería, dentro del recinto de la fábrica, me presento a Inma Cascallo, mujer jovial y de carácter, que por lo que me han explicado, dirige con acierto esta empresa familiar, junto con Lluís Morera y los hijos de ella, Inma y Xavi.

Como el establecimiento está a rebosar y debe de atender a los clientes, quedamos en vernos otro día, para conocer el proceso de fabricación y charlar despacio, entre otras cosas del chocolate, uno de los productos base en la repostería, con el que disfruto trabajando.

No me olvido de comprar un par de docenas de tabletas de chocolate a la piedra, que Inma me recomienda ya que lleva distintas especias entre otras, clavo y canela.

En Casa Salas, vamos preparando el plato principal con estos ingredientes, medidas y cantidades, para seis personas: 400 gr. arroz, 1.2 dl. de caldo de ave (hecho con las perdices), cuatro perdices, dos cebolla, una zanahoria, un puerro, perejil, laurel, tomillo, sal y pimienta; aceite de oliva virgen y tomate frito.

Corta la zanahoria,, una de las cebollas , y el puerro.

Calienta un poco de aceite en una cacerola honda; rehoga las perdices en la misma; una vez estén bien doradas añade las verduras, 1 cebolla, la zanahoria y el puerro, que acabas de cortar y saltéalas junto con las perdices.

Cubre de agua los ingredientes de la cazuela, añade el laurel, el tomillo y el perejil, tápalo y déjalo cocer al menos una hora; si ves que el caldo se va consumiendo, incorpora agua. Para saber si las perdices están hechas, fíjate si al separar los muslos del cuerpo de la perdiz, se hace con facilidad.

Ya tenemos las perdices a punto, retíralas del caldo y desmenuza su carne, resérvalo.

Pasa el caldo por un colador , ya que será el que utilices para cocer el arroz.

En la misma cazuela donde hemos preparado el caldo, rehoga en aceite la otra cebolla previamente picada; antes de que empiece a tomar color, añádele el tomate cortado en dados pequeños y deja cocer este un par de minutos, incorpórale el arroz. Mézclalo con la cebolla y el tomate, cuando veas que el arroz empieza a ponerse transparente, incorpora el caldo. Salpimienta. Cubre la cazuela con su tapa y deja cocer a fuego medio, entre 18 y 20’.

Un par de minutos antes de terminar la cocción, añádele  las perdices. Terminado el tiempo, deja reposar el arroz unos quince minutos antes de servirlo en la mesa.

Mientras preparamos la perdiz, Pepe nos ofrece de aperitivo productos típicos de la comarca, como las Chiretas, y unas nutritivas Tortetas acompañadas de un vino rancio de Casa Ros.

 

 

Chiretas

Tortetas

 

Continúo

 

 

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